
Fratasado o pulido: qué los diferencia y cuándo conviene cada uno
En el blog desde el 24 de septiembre de 2026
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Quien está pensando en el suelo de una nave oye pronto estas dos palabras y es normal que le suenen a lo mismo: al final, en ambos casos, se pisa hormigón sin nada encima. Sin embargo, una es una manera de terminar el hormigón cuando acaba de verterse y la otra es un trabajo de máquina sobre un hormigón ya duro. Esa diferencia de partida lo explica casi todo: lo que cuesta de organizar, cómo envejece y en qué sitios tiene sentido cada una.
La diferencia de fondo: fresco o endurecido
El fratasado forma parte de la propia ejecución de la solera. Se vierte el hormigón, se extiende con regla y, cuando empieza a tirar y aguanta el peso de una máquina, se pasa la fratasadora, ese aparato con aspas giratorias al que en obra llaman helicóptero. Va cerrando y alisando la superficie. Lo habitual es añadir en ese punto una capa de rodadura con cuarzo o corindón, un polvo muy duro que se incorpora a la piel del hormigón.
El pulido llega después, sobre un hormigón que ya ha fraguado, sea de ayer o de hace veinte años. Una pulidora con discos de diamante va desbastando la superficie en pasadas de grano cada vez más fino. Por el camino se aplica un densificador, un líquido que reacciona dentro del poro y lo endurece. Al final se abrillanta.
De ahí sale la primera regla práctica: el fratasado solo se puede hacer si vas a verter hormigón. En una solera que ya existe, la opción de dejarla vista pasa por pulirla.

Qué se nota al usar uno y otro
- Polvo. Un fratasado bien hecho y bien curado da poco, pero con los años las rodadas pueden empezar a soltarlo. El pulido, con el poro cerrado por el densificador, prácticamente lo elimina.
- Limpieza. Sobre el pulido, la mopa corre sin esfuerzo y se ve enseguida lo que se ha caído. El fratasado tiene algo más de textura y retiene un poco más.
- Agarre. En seco ambos van bien. Con agua o aceite por medio, el pulido con mucho brillo puede resultar más delicado, y conviene decidir hasta qué grano llegar según lo que se moje.
- Manchas. Ninguno es un material sellado como una resina. El aceite o un ácido que se quede ahí acaba marcando, antes en un hormigón con el poro abierto.
- Luz. Un suelo pulido devuelve bastante claridad a la nave, algo que se agradece en almacenes altos con pasillos oscuros.
El aspecto: dos hormigones muy honrados
Conviene no esperar uniformidad de catálogo en ninguno. El fratasado da un gris más mate, con pequeñas variaciones de tono por zonas y marcas suaves de la máquina. Al pulir, en cambio, aparece lo que el hormigón lleva dentro: según lo que se desbaste, verás más o menos árido, y también cualquier parche, mancha antigua o reparación que tuviera. Eso a mucha gente le gusta, pero si la solera tiene historia, esa historia sigue a la vista.
Dónde solemos ver cada uno
- Nave nueva con tráfico de carretillas: fratasado con capa de cuarzo o corindón, por lo que aguanta y por hacerse de una vez con el vertido.
- Ampliación de una solera fratasada: lo mismo, para que la parte nueva trabaje igual que la antigua.
- Almacén con solera antigua que suelta polvo: pulido, si el hormigón está sano por debajo.
- Exposición de maquinaria o zona de venta dentro de una nave: pulido, por la imagen y la luz.
- Exterior, patio de maniobras: fratasado con algo más de textura; el brillo no le aporta nada a la intemperie.
- Zona con baldeo frecuente o productos agresivos: ni uno ni otro a pelo; lo normal será añadir una capa de protección o elegir otro sistema.
Cuando la solera ya está: se puede pulir, con condiciones
No todo hormigón viejo merece la pulidora. Si está muy fisurado, con baches o con zonas huecas, el pulido no lo soluciona: dejará un suelo más bonito con los mismos defectos. Tampoco funciona bien sobre un hormigón muy débil en superficie, porque habrá que comer demasiado para llegar a una zona firme. Lo primero siempre es ver el estado real y hacer alguna prueba en una esquina poco visible.
Si había una pintura o una resina encima, hay que retirarla por completo antes, y eso se notará también en el tono final. Las reparaciones de grietas y labios se hacen con antelación y, aunque queden firmes, se distinguirán del resto.
También pueden ir juntos
No son excluyentes. Se puede hacer una solera fratasada ahora, pensando en sacarle partido unos años, y pulirla más adelante cuando la superficie empiece a acusar el uso. Y si la obra es nueva y ya sabes que la quieres pulida, conviene decirlo antes del vertido: influye en cómo se termina y en lo que se le puede pedir al árido que quedará a la vista.
Lo que no tiene arreglo posterior es lo que afecta a la estructura. Pulir o fratasar es cuestión de la cara superior; el espesor, el armado y la base compactada se deciden antes y son los que sostienen las cargas, por bonita que sea la superficie.
Lo que ayuda a decidirte
- ¿Hay que verter hormigón, o partes de una solera que ya está?
- ¿Qué circula por encima y cómo son sus ruedas?
- ¿Se va a mojar o a ensuciar con grasas y productos químicos?
- ¿Lo va a ver algún cliente, o solo importa que trabaje?
Si sigues con la duda
Dinos si la solera existe ya o está por hacer y qué va a pasar por encima: con eso solemos poder aclararte hacia qué lado se inclina tu caso.
¿Tienes un suelo parecido en la nave?
Mándanos una foto del suelo y los m² aproximados, y te decimos qué le conviene. Si son varios suelos, los vemos todos en una sola visita.

